¿Qué harías tú si al despertar
fuera un insecto en tu pared?
Algo sutil, gran angular,
que nada cuenta y todo ve.

Si al despertar, siguiera allí…

¿Qué harías tú pudiendo ser
la disección de un bisturí?
Si pudieras rozar
antes de prohibir,
los laberintos del jardín.

Y si al despertar, siguiera allí…
querrías ver lo que yo vi.

Conté hasta tres para escapar,
busqué la estela hasta un altar.
Vi discutir al ying y al yang,
apuñalarse por detrás.
Y oí gemir y vi llorar
como las fiera sin domar.
Y justo allí dormías tú,
me susurraste que al despertar, siguiera allí…
para escucharlo todo,
sin confesarte el modo
de ser testigo en tu festín

La Grieta

La misma sed, la misma pared,
el mismo folio en blanco.
Polvo en flor, el guiño del cursor,
las cartas de amor del banco.

Gas letal, carmín para cenar,
vacío en el desayuno.

Parece tan oportuno escapar.
Parece tan imposible irse sin más.

Mientras ese mundo
pide a gritos un castigo, un insulto,
una grieta, un vendaval,
un shock profundo,
pide a gritos un final.

“Aprenderás”, gritaba el compás
marcando con el puño.
Un hambre atroz, bombones de licor
acechan detrás del humo.

Parece tan oportuno escapar.
Parece tan imposible irse sin más.

Mientras ese mundo
pide a gritos un castigo, un insulto,
una grieta, un vendaval,
un shock profundo,
pide a gritos un final.

Mientras ese mundo
tiembla con un vendaval
que fue susurro,
cierra cada grieta de aquel shock profundo,
pide otra oportunidad.

Golpe Maestro

Robaron las antenas,
la miel de las colmenas,
no nos dejaron ni banderas que agitar.

Cambiaron paz por deudas,
ataron nudos, cuerdas
y la patrulla nos detuvo por mirar.

Llevaron los finales
a tierra de neutrales,
no nos dejaron líneas ni para empezar.

Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
dejarnos sin ganas de vencer.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
quitarnos la sed.

Robaron las linternas,
la lumbre en las cavernas,
no nos dejaron mapas de la oscuridad.

Vendieron humo y calma,
lingotes de hojalata,
palacios de ceniza y cartas sin marcar.

Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
dejarnos sin ganas de vencer.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
quitarnos la sed.

Fundieron plomo y cobre,
pusieron sal en sobres.
Alerta, hay un testigo.
Nos han dejado vivos.

Fue un atraco perfecto,
excepto por esto:
nos queda garganta, puño y pies.
No fue un golpe maestro,
dejaron un rastro,
ya pueden correr. Ya vuelve la sed.