Qué bien

No sería lo mismo imaginarte
que poder estudiarte con detalle.
Usaré cada segundo que pase
para poner a prueba nuestras capacidades corporales.

Sólo quedará sin probar un sentido;
el del ridículo por sentirnos libres y vivos.

Y qué genial,
qué astuto,
qué indecente,
qué maravillosamente oportuno.
El soplo de viento
que ha unido atrevido
tu olor con el mío.

Y qué manera de perder las formas
y qué forma de perder las maneras.
Ya nada importa,
el mundo ya se acaba, no quedará nada.
Disfrutemos de la última cena.

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