Wio

Siempre me viene ese ruido a las diez menos cuarto cuando llegan esas ondas de manera puntual.
Oigo radios clandestinas en un cóctel agradable de noticias.
Menos las tuyas.

Sé que la culpa la tiene esa antena gigante.
La instalaron sin permiso y me hace el alma estallar.
Al igual me he vuelto loco y a mi edad me ha dado por oír mil voces.

Y sé.
Si acerco el oído no podré escuchar el mar.
¿Lo ves?
Tan sólo aquel ruido que aceptamos por verdad.
Y si el ruido es, todo lo que se.
Un ruido que, hasta el silencio ve.
Huyamos hoy antes de las diez.
Si huimos hoy, no enloqueceré.

Constelaciones de gente como un planetario, vecindarios que se ignoran en sistema dual.
Parabólicos y obsesos que en la noche se sinceran y se crecen.
Qué valientes.
Alguien en una terraza ha gritado te amo.
Una suave interferencia culpa al viento solar.
Un poema embotellado que en estéreo ha aterrizado en mi inconsciente.

Y sé. si acerco el odio no va a aparecer el mar.
¿Lo ves?
Tan sólo aquel ruido que aceptamos por verdad.
¿Lo ves?
Si somos dos islas en un mar que es gris ciudad.
¿Y quién?
¿Quién de los dos se atreverá a hablar?

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Nadie por las calles

La Luna de repente nos habló:
“Creced menguantes, me gustaría saber
si esta ciudad tiene más luz.
¿Por qué no hacéis por mí,
fotografías por las esquinas de Dios,
y así tendréis mi admiración?”.
Y empezó aquel rumbo incierto,
entre oficinas y cemento.
Y un japo, muy caro, y muy lleno,
tan sólo un Opencor abierto.

Y el mar se nos bebía al sol,
como a una yema tibia,
Fue necesario anular, la oscuridad, con un buen flash.
Y la voz, de Edgar Allan Poe,
surgió entre dos contenedores,
dijo estar harto del mal:
“Hazme saber, si hay algo más”.

Nunca he sido un libro abierto,
pero explico buenos cuentos
.
Si quieres, ahora, que hay tiempo,
empiezo a recitar el nuestro.

Y si no hubiera nadie por las calles,
nadie por las calles
Qué poco importaría,
mira que optimista,
que me pongo algunas tardes,
si anochece un poco antes,
y quedan sombras chinas,
solo tuyas, mías, me va bien.

Saltaron sin pensar, vallas de seguridad.
Era el estreno de una secuela de “Cats”.
Oh, qué dirás, qué dirás, si pienso que estamos de más.
Y él contestó:
“¿De dónde sale esa luz?
¿O es que no ves esa luz?”.

Y la Luna nos dio el premio.
E hizo un flash para lo nuestro.
Debería, sí, debería ser posible,
y lo demás, tan solo un cuento.

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