Cartas desde Irlanda (9)

Y aquí sigo rondando tierras irlandesas, donde nunca hace frío y el tiempo no varía. Todo mentira, menuda semana entre viento, lluvia y nieve que no terminaba de cuajar. Me río yo del cierzo ahora.

Bueno estas dos semanas han sido tranquilas por así decirlo, excluyendo el viernes de celebración del cumpleaños de la gallega. Vaya noche para no olvidar jamás, son ese tipo de momentos que te gustaría que ocurriesen mínimo una vez al mes. Sólo digo que allá donde vamos nos hacemos notar.

Salimos poco, pero cuando salimos lo hacemos por todo lo alto. Digo que han sido tranquilas porque mi niña pequeña tuvo la varicela, así que estábamos aisladas de la sociedad, que exagerada soy, pero que semana más eterna por dios, acostumbrada a pasar por las casas de las vecinas para que los peques jueguen, pues ahí estábamos mi peque y yo jugando con el piano gigante que tiene por alfombra, salí loca, menudos juguetes, entre ese y un megáfono que distorsiona la voz yo creo que al final terminaré quemando ese juguete o como mínimo esconderlo. Por lo demás todo sigue en orden, buen rollo con todo el mundo, aunque sí que he de decir que en Walshestown Park siguen ocurriendo cosas extrañas. Pero eso ya lo dejamos para otra ocasión.

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Cartas desde Irlanda (8)

Ya de vuelta en Irlanda, no he echado para nada de menos la lluvia, lo que si he aprovechado ha sido el sol y el calor, que para ser diciembre ha estado muy bien. Han sido las mejores navidades que he podido tener, nunca había pasado tanto tiempo fuera de casa y creedme, volver a casa después de cuatro meses, reencontrarte con tu familia, amigos, conocidos o tan sólo encontrarte con personas que conoces de vista, ha sido una sensación genial. Mi casa, mi gente, mi pueblo.

Año nuevo vida nueva, eso es lo que nos decimos cada año. Pero con los tiempos que corren es difícil obtener esa nueva vida que nos prometemos año tras año. Unos tenemos más o menos suerte, lo importante es hacer lo imposible por lograr aunque sea un pequeño cambio. La verdad puedo decir que mi vida comenzó a llenarse de cambios el pasado agosto, porque estar aquí en Irlanda, por mucha rutina que tenga siempre ocurren cosas interesantes y siempre descubres algo nuevo. Esta rutina me encanta, aunque a veces acabe un poco harta de niños.

El vuelo fue bastante tranquilo, me gusta mucho esta compañía la verdad, aunque me aburrí un poco al tener a un matrimonio de mediana edad dándose amor durante las casi tres horas que duraba el viaje, me dormí y todo porque ya no sabía ni donde mirar, sí, muy cómica la situación, hasta la mujer del otro lado se dio cuenta. Aquel aeropuerto era una plaga de españoles. Mas bien una plaga de niños vestidos de uniforme escolar. Puesto que conseguí encontrar el lugar de donde salía mi bus, me dirigí hacia Newbridge, después de 35 minutos de pateada, llegué a casa, la madre y la niña me recibieron súper contentas, al niño le costó mas porque sabía que si yo volvía era porque sus padres volvían de nuevo a trabajar, este niño está “enmadrao”, que no mimado. Pero fue cuestión de horas que viniera a decirme que si que me había echado de menos. ¿Veis? Estas cosas son las que hacen que merezca la pena seguir aquí, que por muy lejos que esté, ellos son mi familia de aquí y cuando me muestran su cariño ayuda mucho a hacer que me sienta mejor y a hacer más llevadera la distancia.

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Cartas desde Irlanda (7)

Bueno aquí mi última opinión del año. Estas dos últimas semanas han sido eternas, lógico y normal con las ganas que tengo de llegar a casa por navidad. Han sido semanas bastante estresantes pero que finalizaban con unas cervecitas. Divido mi estancia en Irlanda por etapas según mis vacaciones. Y este es el fin de la primera etapa, una etapa muy gratificante en la que he aprendido mucho, he conocido a gente increíble y he crecido todavía más como persona.

¿Recordáis la fiesta de cumpleaños que mencioné en la opinión anterior? Pues fue súper divertida, un montón de niños, aperitivo nutritivo con bastante éxito, muchos regalos y hasta con piñata y todo. Se pasaron volando las 4 horas y la experiencia fue genial. Pensaba que me volvería loca rodeada de tanto crío, pero al contrario, llenaba todavía más de vida esa casa. El trato con las madres, genial, así voy moviendo hilos por si necesitan babysitter algún día para el año que viene. Todo sea por la “pela”.

Este fin de semana anterior, que era el último antes de ir a casa, tuve la magnífica suerte de que me tocara babysitting, mientras mis queridas vecinas estaban de fiesta. Pero bueno fue un reto, gratamente superado con mucho éxito. Esto niños no dan problemas y son muy obedientes, la verdad que estoy muy contenta con la familia, nunca he tenido ningún mal entendido y más que verlos como “jefes”, tenemos un trato de amigos.

 

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Cartas desde Irlanda (6)

Ya estamos a diciembre, eso significa que tan solo quedan diecisiete días para volver a casa por navidad. Cada vez estoy más nerviosa, ya son casi cuatro meses sin ver a mi familia y amigos. Quien me iba a decir que aguantaría tanto tiempo, aunque eso significa que por aquí no estoy nada mal.

Esta vez no contaré muchas aventuras porque de una semana para otra tampoco han pasado muchas cosas. Me pondré un poco más seria.

La verdad que hace justo una semana estuve bastante triste y pasé mal día puesto que ya se acerca la fecha de vuelta a casa y tengo demasiadas ganas de un abrazo caluroso de los que sois mi gente. También destacar que menos mal que tengo aquí a mis amigas que siempre saben sacarme una sonrisa.  Ya son casi cuatro meses en otro país, con otras costumbres, otra gente.. Y no puedo quejarme ni lo haré porque esto es maravilloso y es una experiencia increíble que recomiendo a todo el mundo. No es que eche de menos mis costumbres en España porque cambiar renueva a cualquiera, lo que echo verdaderamente en falta es a mi madre, ya que hemos podido hablar en cuatro tristes ocasiones. Sé que voy a llegar a Alcañiz y no voy a tener tiempo para nada y es obvio que los veinte días que esté van a dar muchísimo de sí aunque me sabrán a poco después de cuatro meses sin veros, porque voy a querer estar con todos y cada uno de vosotros, sobre todo con aquellos que aunque no hablemos cada semana o cada día, seguís ahí preocupándoos de cómo estoy. Sobre todo con esa gente que no para de repetir las ganas que tienen de verme, eso ayuda y hace que me sienta bastante querida y por supuesto que sigo y seguiré teniendo mi hueco.

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Cartas desde Irlanda (5)

Y por fin ya puedo decir que tan sólo queda un mes para volver a mi querido Alcañiz. Fijaros si ando desubicada que tenía que haber escrito opinión el día 6 y se me pasó por completo. El tiempo pasa demasiado rápido y sobretodo rodeada de tan buena gente.

Hay novedades en Walshestown Park, tenemos a otra española, una gallega muy “salá”, se llama Saleta. Sabíamos que otra au pair estaba por llegar, pues la anterior había desertado. Fuimos a su casa a la aventura, sin saber de donde procedía, así que llamamos a la puerta y empezamos a hablar inglés con ella. Cuando ya llevábamos cinco minutos hablando, nos dijo que era de España, fue una situación un tanto cómica. A día de hoy ya lleva un mes por aquí y la hemos integrado muy rápido, aunque tampoco le costó mucho.

La verdad es que no hay muchos cambios, el inglés progresa adecuadamente, que ya es un avance, me doy cuenta al lograr entender al padre de los niños y a las madres del colegio, ya no tengo tanto miedo de que me hablen y estar preguntando todo el rato porque no las entiendo, así que estoy contenta pero queda mucho camino por recorrer.

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Cartas desde Irlanda (4)

Aquí me hallo de nuevo envuelta entre líneas para contaros mis aventuras por este genial país.

Estas semanas he de decir que han sido bastante tranquilas puesto que quería ahorrar, mas que nada porque quiero volver a casa por navidad e informar que el día 20 de diciembre ya estaré dando guerra de nuevo por mi querido pueblo durante 13 maravillosos días.

Bueno, la semana pasada pude recordar que sabor tenía el delicioso jamón serrano, que creáis o no, lo echaba mucho de menos, tanto como los canelones del mercadona y las albondigas de mi madre. Los queridos y simpáticos padres de mi vecina manchega, le enviaron un paquete con jamón y lomo que pude catar en ese mismo momento. Comprobamos que en el Lidl venden “Jamón España” y “Chorizo España”, con la bandera española, muy original y muy caro, demasiado, así que puedo prescindir de jamón hasta navidad, porque obviamente no he venido aquí a comer jamón.

La verdad que aquí tienen una extraña obsesión con el picante, esta mañana he preparado el desayuno, muy rico por cierto y he decidido desayunar con los niños, a lo que el peque me pide que le eche salsa, (una de las 1500 que hay en la nevera), él, todo simpático gritando “nice”, vamos que estaba buenísimo, así que me he dicho, pues venga vamos a probarlo. Sólo diré que luego estaba como para chupar sellos y cerrar sobres, dos intensas horas con la lengua ardiendo. En el primer mordisco he preguntado algo obvio, ¿lleva picante?, a lo que me ha contestado, que para el no picaba y que las salsas picantes estaban en la nevera. Le he mirado y le he dicho, no gracias no he nacido para comer picante. Él, erre que erre con que no picaba, en fin, el cuento de nunca acabar.

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Cartas desde Irlanda (3)

Tras casi un mes en terreno irlandés, debo decir que mi inglés progresa adecuadamente y que la estancia es cada día mejor.

Podría decir que hay miles de anécdotas cada día, sobre todo confusiones con la pronunciación que te llevan a situaciones incómodas o realmente cómicas, abundan más las cómicas. Estos ingleses de ponerle a la misma palabra cuatrocientos significados hacen que ocurra lo dicho.

Curiosamente, ha llegado otra Au Pair española al barrio, (parece que estamos repoblando Whalshestown Park de españolas), una madrileña muy simpática cuya familia irlandesa ya había tenido antes otra Au Pair. La conocimos el viernes, por lo tanto nos fuimos de birras para darle una buena bienvenida. Total que nos cuenta que la chica anterior que había estado con su actual familia era de Zaragoza y que le había dicho que fuéramos con ella y sus amigos, el caso es que, (ahora llega lo curioso), nos viene a buscar y nos presentamos todas, lo típico, cuanto tiempo llevas, como te llamas, edad.. y la gran pregunta, de donde eres, a lo que yo contesté que de Alcañiz y ella sorprendida respondió que era de Nonaspe. No nos lo creíamos, encima con amigos en común y lo mas cómico, es que hemos jugado como contrincantes en los torneos que se organizaban en Nonaspe. Lo último que imaginaba a parte de coincidir con más Au pairs españolas en este barrio, es que me encontrara a alguien de tan cerca y “conocida”. Verdaderamente el mundo es un pañuelo.

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