Cartas desde Irlanda (9)

Bienvenido seas febrero, un mes que no ha empezado nada mal. Después de tiempo y tiempo viendo como nevaba en todos sitios, viendo que aquí daban nieve y nunca caía, por fin, el pasado martes después de haber perdido la esperanza de nieve, nos despertamos con una bonita capa blanca cubriendo tejados, coches, jardines y suelo de Walshestown Park. Que bonito la verdad, fue por poco rato, dos horas aproximadamente, pero pudimos disfrutar de un bonito paisaje y aprovechar para inmortalizar el momento, porque siguen dando nieve, pero hemos vuelto a perder la esperanza.

También digo que ha comenzado bien porque este pasado fin de semana la gallega, alemana, manchega, alicantina y yo, decidimos poner rumbo a Belfast con nuestro amigo Micra, que es el que nos lleva a todos lados. Emprendimos el viaje el sábado a las nueve de la mañana, teníamos unas tres horas de camino porque es el norte de Irlanda y porque bueno, tampoco era necesario correr, puesto que las prisas no son buenas. Cuando ya habíamos cruzado a terreno inglés, como estaba lloviendo, la gallega bajó la ventanilla para poder ver e indicar a la conductora y ¿qué pasó? La ventanilla no volvía a subir, estábamos en mitad de la autopista, así que tuvimos que continuar unos 5km con un gran “aire acondicionado” hasta que llegamos a un pueblo para pedir ayuda. La situación fue bastante cómica, de hecho ahora me río mientras lo recuerdo. Fueron a pedir ayuda a una casa y como tardaban, yo me quedé con la gallega, pues hablando un poco de todo y de paso ojeando donde podía estar el problema. Mientras hablábamos, se me ocurrió decirle: – ¿Oye, y si le doy un golpe aquí en el centro, funcionará? Porque muchas cosas se arreglan a golpes o bueno, terminan de estropearse.
Total que lo llevé a cabo y como no teníamos las llaves no sabíamos si habría funcionado o no. No sabemos si fue por el golpe, por arte de magia o porque el coche necesitaba un respiro, la ventanilla volvió a subirse y menos mal porque sino tendríamos que haber ido a arreglarla y nos habríamos arruinado.

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