Ganas

Ganas de desconectar.
Ganas de recordar viejos tiempos, de guardarlos en mi mente para siempre.
Ganas de ir a la playa de noche y sentir las olas en la cara.
Ganas de coger el primer autobús que salga hacia algún destino desconocido.
Ganas de caminar bajo la lluvia sin paragüas.
Ganas de cortar la distancia, de sacar fuerzas y ponerme enfrente.
Ganas de llorar, de reir, de sentir.
Ganas de ti.

Yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo…

Confía en mi nunca has soñado
poder gritar y te enfureces.
Es horrible, el miedo incontenible.

Entonces ven, dame un pedazo.
No te conozco cuando dices qué felices.
Qué caras más tristes, qué caras más tristes.
Ella sabe y presiente que algo ha cambiado.
Dónde estás, no te veo es mejor.
Ya lo entiendo ahora, ya no me lamento.
Yo sigo detrás, para qué…

Si cada vez que vienes me convences
me abrazas y me hablas de los dos
y yo siento que no voy
que el equilibrio es imposible cuando vienes
y me hablas de nosotros dos.
No te diré que no
yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo…

Ella no me imagina cazando en los bares
viviendo deprisa.
Para qué, para qué…

Si cada vez que vienes me convences…

Confía en mi, nunca has soñado
poder gritar y te enfureces
Es horrible, el miedo incontenible

Entonces ven,dame un abrazo
No te conozco cuando dices qué felices
Qué caras más tristes
Qué caras más tristes…

En Marte todo va tan bien…

Hoy no ha sío el día más tranquilo de mi vía,
me he levantao tarde y he comío mal
He salío a la calle y no encontrao ná.
He cabilao mucho: pensar, pensar, pensar…

Y tó por culpa de tanta gente que me da tanta pena
que buscan problemas en cualquier tema, y me marean,
me despistan, me bloquean.
Me envuelven en un rollo que ya no hay quién se lo crea
No me dejo caer, ni me dejo pisar,
tengo el alma espabilá de tanta tontería escuchá.
Porque…
tengo tiempo, tengo ganas, tengo amor dentro mi cama,
tengo un chiste que no cuento pa’reirme yo por dentro,
tengo mucha mala leche cuando algo se me tuerce,
tengo lunas, tengo soles, tengo un tío que me pone!…

Tengo tengo, tengo y rentengo y me mantengo, tengo,
y si me sobra me lo vendo y así así, disfruto el estraperlo.
Tengo un túnel y un lucero, pa’alumbrar lo que más quiero,
tengo un nudo en los tacones, y camino a trompicones,
tengo chispas y jaleo, si sigo tu contoneo,
tengo ganas de robarte, de quererte y de timarte.

En Marte todo va tan bien…

Tengo, tengo, tengo, y si no me lo invento
Y teniendo lo mío, así no dependo
Tengo, tengo, tengo y si no me lo invento…
Tengo un amor perdío y otro que está escondío,
tengo miedo de lo que siento por que nunca había sentido,
y me quedo encerraíta dentro de mi cuerpo,
pero es que hoy ya me he cansado y tengo ganas de moverlo,
de salirme de paseo, de moverme por los bares,
de volver de madrugá y cantar por soleares,
y arrimarme a la gente y soltarme la melena,
unas palmas y un buen vino y me monto una verbena!

Tengo, tengo, tengo y si no me lo invento,
y teniendo lo mío así no dependo,
Tengo, tengo, tengo y si no me lo invento…

Te veo en Diciembre…

Miras hacia un lado
siempre rezagado
“No tengo tiempo de esperarte”

Tienes tanto que decir
y yo cansado de oír

Ahí te encontré
un héroe de otoño
un soñador entre los locos
me dices mejor te veo en Diciembre
ya volveré el año que viene

Un paso detrás del otro
encuentras el sitio hermoso
no he olvidado tus instantes

Saltar al vacío parece tu estilo
a solas el mar
te muestran el rumbo

Ahí te encontré
un héroe de otoño
un soñador entre los locos
me dices mejor te veo en Diciembre
ya volveré el año que viene…

Sirenas

Restos de sal y de sol yacen inertes encima de tu colchón.
Y una sirena abisal nada en mi costado.

Restablecimos la luz en los rincones baldíos de la inspiración.
Electrificándonos por investigarnos con los pies descalzos.

Me he alimentado de ti, de tu poesía fragante y valiente.
De sueños de ciencia ficción y de mi voluntad que es tan voluble y disoluble que se cansa de flotar.

Estoy hecha de algún polvo y sé que al polvo he de volver.
Pero nunca tengo claro si era mágico, estelar o suciedad; aunque pensándolo bien son las tres formas de mi trinidad.

Estoy hecha de algún polvo y sé que al polvo he de volver.
Pero nunca tengo claro si era mágico, estelar o suciedad; aunque pensándolo bien son las tres formas de mi trinidad.

Del invierno…

Suena el despertador, te levantas sin apenas haber dormido un par de horas. Miras hacia la ventana y ves asomar con timidez el sol, rodeado de una niebla inmensa que nos anuncia la pronta llegada del invierno.

Apenas abres los ojos para llegar a la cocina y preparar el desayuno, suena la segunda alarma del reloj, la que asegura que no me haya quedado pensando en mil cosas buenas y malas que me rondan por la cabeza desde hace meses. Lo apagas y preparas con pereza el vaso de zumo y las tostadas. Mientras, piensas en lo que te traerá este día, tan igual al resto, pero que por simples detalles puede convertirse en único.

La niebla va subiendo y el Sol cada vez menos tímido se asoma. El perro que lo ve, ya gruñe para salir a la calle. Te vistes corriendo y bajas a darle un paseo, con frío y con silencio, para escuchar bien los mensajes que te transmite el cerebro. Ya es hora de subir, los minutos no perdonan.

Me esperan las llaves del coche, para hacer el viaje al que me adentro tres veces por semana, es un viaje corto, pero necesario. El destino me promete risas, lloros, besos, abrazos y primeras palabras de alguien que está empezando a caminar en este laberinto llamado mundo.

De vuelta a casa, casi vuelve a ser de noche. Las farolas alumbran el camino marcado y los faros del coche hacen simpáticos guiños debido a la lluvia que roza el asfalto.

Rutina, esa palabra que asusta, pero que si la conoces bien, te das cuenta de que no es tan mala.

No hay nadie que peine mi cabello, no hay nadie que seque mi cabello…

Freddie Mercury

Se cumplen ya 20 años de la muerte de Freddie Mercury, ese cantante extravagante, bigotudo y genial que falleció con tan sólo 45 años en Londres, un día después de confesar que padecía Sida. Un 24 de noviembre de 1991 moría en su casa de la lujosa calle de Knighsbridge el solista de la influyente banda de rock británica Queen, lejos de los flashes y la atención mediática que lo persiguieron en los multitudinarios conciertos ofrecidos en vida. Freddie Mercury falleció pacíficamente esa noche en su casa de Londres. Debido a una bronconeumonía causada por el sida.

Nacido en Tanzania y criado en la India, dejó atrás himnos como I Want To Break Free, Don’t Stop Me Now‘ o ‘Bohemian Rhapsody‘, cantados con su voz única, con un registro de varias octavas,e interpretadas de forma teatral y operística, hasta crear un estilo imposible de imitar.Algunos han copiado a Freddie Mercury, pero nadie ha sido capaz de emular la personalidad arrebatadora y carismática en escena de este ‘showman‘ de grandes dientes, que se convirtió en uno de los iconos de los 80 pese a que, según el mismo aseguraba, era bastante tímido.Con sus espectaculares puestas en escena, Queen transformó la escena musical de los años 70 y 80, y vendió en total más de 300 millones de discos, la mayoría después de la muerte de su cantante, quien había nacido el 5 de septiembre de 1946 en Zanzíbar y cuyo padre era un funcionario británico, con el nombre de Farrokh Bulsara. En sus tiempos mozos cambió ese nombre difícil de pronunciar por el de Freddie y, cuando ya se dedicaba profesionalmente a la música, sustituyó su apellido por Mercury (Mercurio, mensajero de los dioses).

La carrera de Freddie Mercury, un hombre  que adoraba la ópera y estudió dibujo y diseño, estuvo siempre unida al guitarrista Brian May y al batería Roger Taylor, con los que formó la banda Smile en 1967, y al bajista John Deacon. Los cuatro músicos crearon en 1971 Queen y grabaron doce álbumes de estudio, entre ellos los primerizos y aclamados ‘Sheer Heart Attack’ (1974) y ‘A Night at the Opera’ (1975), con un sonido que conjugaba rock, heavy metal y glam, dominado por la guitarra de May y sobre todo por la imponente voz de Mercury. Sus canciones han sido coreadas por millones de personas durante décadas en innumerables conciertos y fiestas. Desde su We Will Rock You, nombre también del musical dedicado al grupo, al ‘Under Pressure‘ con David Bowie, pasando por el ‘We Are The Champions, creado para homenajear al Manchester United y que se canta en los estadios de fútbol de todo el mundo para celebrar las gestas del equipo local.

Dos décadas después de la muerte de Freddie Mercury, sus fans no podrán prestar tributo en ningún cementerio, ya que el cuerpo del cantante fue incinerado en Londres y las cenizas fueron esparcidas en un lago suizo pocos días después. El día de su entierro su ataúd llevaba una rosa roja encima y en la ceremonia se escuchó la canción ‘Barcelona‘, grabada en 1987 por el músico británico con su admirada Montserrat Caballé y que se convirtió en el himno de los Juegos Olímpicos de 1992, cuando Mercury ya había fallecido.

D.E.P Genio